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El
Qqorito(*) Rodríguez: de campeón de montaña(**) a
obrero de autopartes
"Estamos
casi en la meta de sentencia de la prueba Lima-Ticlio. Ramón "El Condor"
Zavaleta, Ricardo "El
Qqorito" Rodríguez, Alfredo Castillo, Justo Sueros y Angel Jara van en
punta.
Cualquiera
de ellos puede ganar la etapa. Se "descuelga" Rodríguez, seguido de
Zavaleta. "El Qqorito" va de líder, "El Cóndor" atropella,
pero Rodríguez que se dio a la fuga y ganó el II Gran Premio Montaña,
llegando hasta Anticona, a 4.843 m.s.n.m. Se escucha la voz altisonante del
locutor Pedro Palomino por las ondas de una emisora limeña.
Era
octubre de 1982, y la dupleta del ciclismo peruano para una competencia
internacional era casi siempre la misma: el cusqueño Ramón Zavaleta "El
Cóndor", y el mistiano Ricardo Rodríguez "El Aguila o El Qqorito",
como le apodaban los periodistas deportivos de la época a los mejores pedaleros
rojiblancos.
Hoy,
después de 21 años de ese gran triunfo de coronarse como "Rey de
Montaña" Rodríguez, con 41 anos, casado con Maribel Toda Paz,
nisei e hija de Teófilo Toda, también ciclista, con dos hijos, Akemi de 16 y
Mitsuo, de 14 anos, habla de su pasión por el deporte de las dos ruedas, de
"la argolla", de algunos dirigentes y de su vida en Japón.
CICLISTA
SIEMPRE
Rodríguez
cuenta que su pasión por el ciclismo nació desde temprana edad. A los ocho
años ya pedaleaba, y a los 18, competía con los colores del Perú en
Argentina, lo que se hizo costumbre en los Panamericanos de Colombia, los Juegos
Odesur, la Vuelta a Mendoza, en Argentina, entre otros campeonatos fuera de su
país.
"En
aquella época corrían Ramón Zavaleta, Fernando Cuenca, Hernán Llerena,
Alfredo Castillo, Ángel Jara, Justo Sueros, Alex Vera, Guillermo Huayhua, entre
otros buenos ciclistas, y los duelos siempre eran entre el Kyklos de Arequipa,
equipo al que pertenecíamos con Alfredo Castillo, el Regatas Lima, liderado por
Fernando Cuenca, la Liga del Cusco, con Ramón Zavaleta; y el Cachorros
Mister", recuerda Rodríguez.
"Posteriormente
-continúa diciendo Ricardo-, el Cachorros-Mister logró mi fichaje junto con
Castillo, mientras que Ramón Zavaleta paso al Regatas Lima, haciéndose
después las competencias bien reñidas entre ambas escuadras".
KYKLOS DE
AREQUIPA "BARRE" CON LIMA
Ricardo
Rodríguez se llena de orgullo cuando relata la vez que su equipo, el Kyklos de
Arequipa "le saco el ancho" a los limeños del Regatas.
"Lima
siempre tenia lo mejorcito, de pasada también existía una argollita. No hablo
de los pedaleros si no de los dirigentes. Habían buenos corredores como
Fernando Cuenca, los hermanos Feijoo, Silva, entre otros. Con Alfredo Castillo y
como entrenador Edgard Carpio, le dimos un baile, lo que me valió para ser
considerado en el equipo peruano que fue a La Vuelta a Costa Rica.
Viajando
con Ramon Zavaleta, Alfredo Castillo y Angel Jara".
"Lamentablemente
me accidente, me estrelle contra un poste metálico que hasta hoy tengo la
cicatriz a la altura de la frente. Pero he tenido momentos agradables como ser
medalla de plata en los Juegos Odesur, en la prueba de los 100 kilómetros
contra el reloj, eso ocurrió a finales del 90", expresa el ciclista
arequipeño.
UN "CARAMAGNOLO"
Y AL ALTAR
Con
Maribel Toda se conocía apenas de vista. Tras ganar la prueba de Agua Dulce,
Maribel, que hacía de anfitriona, le entregó el premio a Ricardo, le estampó
un beso y el mistiano quedó prendado de ella. "Fue como un caramañolo",
o sea un botellazo de agua helada”, refiere el entrevistado.
Fue la nisei quien "jaló" a Ricardo para el Cachorros. Tras un corto
noviazgo, se casaron. Ricardo que estudiaba Biología en la Universidad de San
Agustín de Arequipa - UNSA. Lo dejó todo por sus dos amores: el ciclismo con
la chaqueta del Cachorros y los besos de Maribel.
DE
AREQUIPA A JAPÓN
Rodríguez
trabajó en el Perú vendiendo autos para Automotriz del Pacifico, y según su
esposa era el "ejecutivo estrella".
En su
país, Ricardo lo tenía casi todo, trabajo, como co-accionista de empresas
metal-mecánicas administradas por sus hermanos en Arequipa, de insecticidas, y
también en la Compañía Minera Cerro Verde.
"Mi
venida a Japón se da por un futuro mejor para mis hijos. En esa época el
terrorismo estaba destruyendo el Perú y decidimos con mi esposa, seguir los
pasos de mis cuñados, quienes ya nos habían conseguido cupo en una empresa de
autopartes en Gakuden. Desde hace dos años, trabajamos con mi esposa
ahí", continúa relatando Rodríguez.
"Empecé
colgando los bujines o piezas metálicas de los asientos de carros, luego pasé
a soldadura y de allí a pintura, en donde me he quedado como estable; además
que para mi no es problema pintar ni soldar, porque en Perú lo hacía en la
empresa que compartimos con mis hermanos", expresa el ex campeón de
ciclismo.
El ex
deportista ha tenido que amoldarse al clima japonés, a los horarios
intercalados en la fábrica, una semana de día y otra de noche, hasta a las
horas de almorzar y cenar.
"Yo
no le corro a la chamba. Puedo estar en pintura, como distribuyendo las piezas,
jalando daishas, como descolgando los bujines de la línea de pintura o si se
trata de soldar o trabajar en la prensa, porque, como afirman los veteranos,
chamba es chamba", manifiesta risueño.
Ricardo
Rodríguez es un deportista como pocos. No bebe ni fuma, apenas refresco o
leche. Cada fin de semana, cuando no trabaja, sale a pedalear dándose "La
Vuelta a Gakuden", en compañía de su esposa Maribel, su suegro Teofilo
Toda, sus dos hijos Akemi y Mitsuo.
"Por
el momento no pienso regresar a Perú, no por mi, porque estoy decidido a
retornar, en un futuro cercano, si no por mis hijos, para quienes deseo lo mejor
y por ellos es que vamos a sacrificarnos con mi esposa, algunos añitos más,
hasta que juntos decidamos el día de la partida hacia Lima o Arequipa",
finaliza Ricardo Rodríguez, "El Corito", un ex campeón del ciclismo
peruano, que al igual que muchos dekasegui, vive y trabaja por y para el mejor
futuro de su familia.
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