nov
21
2009
El Amor
I Corintios, 13
- Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe.
- Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy.
- Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha.
- La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe;
- es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal;
- no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad.
- Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta.
- La caridad no acaba nunca. Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia.
- Porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía.
- Cuando vendrá lo perfecto, desaparecerá lo parcial.
- Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño.
- Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido.
- Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad.
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Roguemos al Señor » Lucas 20, 27-40 — 21 noviembre 2009 @ 7:45
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