Marcos 2, 23-28
Texto del evangelio (Mc 2, 23-28)
Un sábado, cruzaba Jesús por los sembrados, y sus discípulos empezaron a abrir camino arrancando espigas. Decíanle los fariseos: «Mira ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?». Él les dice: «¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y él y los que le acompañaban sintieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios, en tiempos del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió los panes de la presencia, que sólo a los sacerdotes es lícito comer, y dio también a los que estaban con él?». Y les dijo: «El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado. De suerte que el Hijo del hombre también es señor del sábado».
Reflexión: Mc 2, 23-28
Muy pocas palabras para revelar cuál es el sitio del hombre. Todo ha sido creado para él, incluso las leyes. Todo está a su servicio. Por lo tanto, no es posible que sea condenado un hombre por no cumplir tal o cual ley, cuando su vida está en peligro. El don superior a preservar es la vida y no puede haber nada por encima de ella, solo Dios.
De aquí también se deriva la superioridad del amor, de la caridad frente a la ley. Muchas veces queremos justificar nuestros actos alegando que sólo estamos cumpliendo con la ley y que las leyes se han hecho para cumplirlas. Esto último es verdad. No tendría sentido promulgar leyes que no se cumplan, aunque de hecho se haga muchas veces.
Sin embargo, lo importante es notar que no podemos esgrimir la ley como excusa para obrar de uno u otro modo. El hombre no puede estar sujeto a la ley. Si bien esta lo orienta, llegado el caso tiene que ser capaz de discernir e ir más allá de la ley. Esto es el amor, la caridad, que no se rige por prescripciones humanas, que no tiene límites y que es capaz de perdonar siete veces siete (es decir, toda las veces que sea necesario), dar la otra mejilla y acompañar dos millas, cuando sólo te pidieron una.
De aquí también se deriva el Principio y Fundamento revelado por San Ignacio, que dice:
“El hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor y, mediante esto, salvar su ánima; y las otras cosas sobre la haz de la tierra son criadas para el hombre, y para que le ayuden en la prosecución del fin para que es criado.
De donde se sigue, que el hombre tanto ha de usar dellas, quanto le ayudan para su fin, y tanto debe quitarse dellas, quanto para ello le impiden.
Por lo qual es menester hacernos indiferentes a todas las cosas criadas, en todo lo que es concedido a la libertad de nuestro libre albedrío, y no le está prohibido; en tal manera, que no queramos de nuestra parte más salud que enfermedad, riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta, y por consiguiente en todo lo demás; solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce para el fin que somos criados.”
El hombre ha sido creado libre. No hay ley que lo sujete, más allá del amor a Dios por sobre todas las cosas. Pero aún ello, ha querido Dios dejárselo a su libre albedrío. Él nos propone el camino del Bien, la Felicidad y la Vida Eterna, a través de su hijo amado, Jesucristo. Está en nosotros decidir si lo tomamos o si preferimos las sombras, las tinieblas, la oscuridad, el egoísmo y la muerte.
Como tan bellamente dice San Ignacio, todo, todo lo que nos rodea, todas las “cosas sobre la haz de la tierra son criadas para el hombre”, todo está a nuestro servicio. El hombre es el centro, el señor absoluto de la creación…Sin embargo el hombre ha sido creado para “alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor”. Este es el orden, en el que también toda ley, toda tradición y costumbre deben caer.
Por eso, al cristiano no le basta con cumplir la ley. Está llamado a ir más allá.
Oremos:
Señor mío, Jesucristo, ayúdanos a levantarnos por encima de nuestras miserias, por encima de nuestros egoísmos y mezquindades, para darnos generosamente a nuestros hermanos, sabiendo que el amor no tiene límites y sin pedir nada a cambio. Amén.
Roguemos al Señor…
Te lo pedimos Señor.
(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

