Mateo 6, 19-23
Texto del evangelio (Mt 6, 19-23)
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.
»La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso; pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!».
Reflexión: Mt 6, 19-23
Formas tan dramáticamente claras de señalar, de enseñar una gran verdad. Tenemos que buscar la luz, procurar la luz y la verdad. Ese ha de ser el mayor tesoro: andar en la verdad. Llevar una vida transparente en la que se pueda hurgar y hurgar, sin encontrar nada. Lamentablemente no siempre es así. Todos tenemos episodios negros en nuestras vidas…Supongo que unos más que otros. Situaciones que no nos gustaría sacar en público ni dar a conocer a nadie. Situaciones de las que muchas veces nos hemos arrepentido y las hemos enterrado y olvidado, pretendiendo quizás que nunca fueron…
Es casi seguro que si arrepentidos hemos tratado de enmendar el daño que hicimos, el Señor nos habrá perdonado. Pero, hay que hacerles frente, porque el día menos pensado sale a la luz y te cuestionarán y señalarán. Podrás haber cambiado, ser distinto y haber echado al olvido estas situaciones, pero si realmente no las corregiste, sino solo las olvidaste, llegará el día en que saldrán a la luz, saldrán a flote…y será tal vez el día menos pensado, en la situación menos esperada…Entonces, tal vez, si no las meditaste y no supiste corregirlas a tiempo, te cogerán desprevenido y no sabrás reaccionar…Podrían convertirse en un lastre.
Debemos sacudirnos de todo grillete que nos esclaviza, incluyendo aquel pasado oscuro, aquellas situaciones inconfesables. Debemos pedir perdón a quienes afectamos o pudimos afectar y enmendar el mal que hicimos. Solo así tendremos paz. Solo entonces estaremos acumulando tesoros allí donde no entra la polilla. De vez en cuando hay que hacer una limpieza y sacar, botar todo aquello que no vale la pena conservar. Debemos cuidar por todos los medios de mantener la luz verdadera. No seamos necios, no seamos tontos, no nos engañemos pretendiendo que más luz en nuestra vidas es imposible…Todos sabemos que podemos ir más allá. Que podemos exigirnos un poco más…Que hay temas allí que no quisiéramos tocar. No se trata de exhibirlos, sino de superarlos plenamente y ello sólo se logra si reparamos el daño ocasionado, si pedimos perdón a quienes perjudicamos, incluso a nosotros mismos, y sobre todo al Señor, porque a la luz de su Palabra que hoy atesoramos, sabemos que aquello estuvo mal. No se trata pues entonces de esconderlo y negar que existió…se trata de asimilarlo, enmendarlo, pedir perdón, reconociendo que fue malo y que nunca más volvió, ni volverá a ocurrir, ya que en eso estamos empeñados y para eso hemos pedido ayuda a quien lo puede todo. Se trata de enderezar caminos y ascender con la frente en alto, hacia la luz, procurando siempre alcanzarla
Oremos:
Señor Jesús, ayúdame a enmendar el camino, a corregir todo aquello que no debía hacer, a reconocer mis faltas y pedir perdón, enmendando el daño que puedo haber hecho. Retira las enormes vigas que tengo en mis ojos y ayúdame a ser mejor, a dar testimonio de Ti en cada ocasión de mi vida. Apártame de las tentaciones y el pecado. Amén.
Roguemos al Señor…
Te lo pedimos Señor.
(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

