Como en todo, lo primero que surge es la tentación de prohibir. Es que prohibir pareciera liberarnos de andar dando explicaciones. Cuando uno prohíbe ejerce su autoridad. Entonces es de suponer que esta prohibición tendrá efecto, en tanto quien ejerce el poder sea respetado (o temido) y pueda efectivamente hacer valer la prohibición. De otro modo lo único que hace es fomentar el engaño y la mentira. Pues siempre habrá quien le saque la vuelta a la prohibición, ya sea como una muestra de osadía o simplemente porque el que prohíbe no tiene los medios ni la capacidad para imponerse.
Así, todas aquellas nuevas tecnologías que tienen que ver con la web 2.0 tendrían que ser fomentadas en los colegios, orientando a su uso positivo, constructivo, en vez de prohibirlos, porque ello solo genera rechazo y violación continua de la norma. En vez de prohibir, los padres y maestros deben lograr que estos recursos se conviertan en una ocasión para hablar y reflexionar; para educar.
Exactamente como a un niño se le debiera enseña a cuidar las plantas, a no maltratar a los animales, a preservar el medio ambiente, a no desperdiciar el agua, ni contaminar con residuos, plástico o basura, debe aprender a cuidarse mientras navega, procurando lo mejor y evitando todo aquello que podría hacerle daño.
Mucho diálogo al respecto es fundamental. Padres e hijos, maestros y alumnos deben navegar juntos, conversando e intercambiando sus descubrimientos. La guía moral y el criterio maduro del adulto son indispensables.
Seguidamente comparto algunas direcciones y material que nos ayudan a ilustrar y complementar lo que afirmamos:
Jornada Buen Uso de Tecnologías


